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-"¿Quiéres que te cuente un cuento?"- mi voz es apenas un susurro por si acaso ya estuviera dormido -"Es acerca de un fantasma que se enamoró de alguien, ... alguien real... te gustan las historias de fantasmas, ¿No es así?"- mi mano pretende acariciar su cabello sin lograrlo -"Esta historia es distinta a las demás que te he contado por que ésta historia es real, te lo juro"- dedos índice y pulgar forman una cruz que me llevo a los labios -" Se dice que esto sucedió hace muchos, muchos años, en una habitación de hotel parecida a esta, aunque, bueno ...toda habitación a obscuras es parecida a esta..."- digo en voz baja mientras me acuesto boca arriba sobre la cama -" Tú, que viajas tanto, sabes bien que todo buen hotel que se precie de serlo tiene servicio al cuarto, conexión gratis a internet y al menos un fantasma" - sutil énfasis en la palabra "un", aún sabiendo que es inútil ya que mis palabras no tienen recepción alguna. Guardo silencio por un momento durante el cual recupero la cordura, solo para exhalar un suspiro y volverla a perder a la vez que giro mi cabeza hacia la derecha. No puedo ver nada pero lo distingo a mi lado como si estuviera delineado con neón. Que gran invento es la memoria: Duerme boca abajo sobre su mejilla izquierda, su mano derecha a la altura de su boca y aun lleva su ropa de calle puesta, pantalones de vestir color negro y una camisa de manga larga color blanco, su saco y el resto de su uniforme descansan sobre el respaldo de la silla. ¿Cuál silla? ... Eso no importa. Éste es el juego de todas las noches, puedo imaginar lo que quiera, puedo hacer lo que quiera y lo que quiero ahora mismo es tenerlo cerca, así que de repente lo está, ... tanto, que la lógica de poder besarle hace que no me importe arruinar el final de mi historia y le confieso -"Viviría para ti, Piloto"- mientras me acerco con la intención de besar al bosquejo de mi imaginación solo para que mi gesto ficticio sea recibido por unos labios tibios y una respiración tranquila que se interrumpe, un cuerpo alto que en un ataque de pánico se reincorpora sobre la cama y tambaleándose intenta ponerse de pie. Una luz se enciende de golpe y en un reflejo mecánico sus ojos parpadean repetidas veces tratando de ajustar la vista mientras su espalda y las palmas de sus manos se apoyan en la pared como si de él dependiera que la habitacion no se venga abajo, su corazón late tan fuerte y rápido que puedo oirlo con claridad, ...o quizá lo que escucho es mi propio corazón. No lo sé. Esto es confuso para ambos, yo también me he puesto de pie sin darme cuenta, quedando sólo la cama desordenada entre nosotros, todos mis ojos bien abiertos en una mezcla de incredulidad y alegría sosteniendo un contacto visual de segundos que se sienten como una eternidad que se termina cuando, quierendo saber que no es un sueño, extiendo mi mano buscando tocarlo de nuevo sólo para deternerme ante un grito de terror, indicativo indiscutible de que el amor de mi vida al fin puede verme.
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