Sunday, March 05, 2006

Buscando un lápiz delineador de ojos entre los cajones del tocador, me encontré algo que no recordaba, y que de haber recordado, estoy segura habría pensado que ya no existía.
Lo tomé como si fuera polvo de oro, casi temiendo que al contacto con mis dedos se fuera a desbaratar, o peor aún, desaparecer.

Lo primero que traté de hacer, fué una cuenta de años, y la mente me dió más de seis. Lo tomé, me lo puse en el anular de la mano derecha y recordé el momento exacto en que pasó a ser mío. Recuerdo que era de día. Recuerdo que íbamos a entrar al cine. Recuerdo que estábamos viendo discos mientras llegaba la hora de nuestra película. Y me lo regalaste.

Tanto tiempo. Tantísimo olvido.... y aquí esta, en mi mano, cuando ya la promesa esta bien rota: el anillo de promesa.

No me lo he quitado desde que lo encontré.
Quise hacerlo pero no pude... fué como si todo el aire que me estuviera permitido respirar proviniera de ese anillo. En los 5 minutos que lo tuve puesto se creó una codependencia entre yo y ese pequeño aro de metal laqueado de rojo que no puedo explicar, y que no entenderia nadie, y lo que es mejor, no me interesa que entienda nadie.

Desde entonces va conmigo a todos lados, y lo miro de reojo de vez en cuando, para cerciorarme de que aún está ahi. Y lo veo, y sonrío. Estancada en el momento del que nunca me voy a soltar. Por que, ¿sabes? yo no detengo al anillo entre mis dedos. Él me sostiene a mí. Es... como la incapacidad de distinguir realidad y ficción. Cómo perder la razón. Como enamorarse de un recorte de revista.

Así es mi amor por tí.

No comments: