Monday, March 06, 2006

Es ya muy tarde. Ya es el día siguiente aunque no lo parezca.
Miro por la ventana tratando de encontrar el martes, pero sólo consigo seguir viendo al lunes.
Sin un reloj a la mano, el tratar de encontrar la diferencia es como caminar por la playa de noche y no ser capaz de distinguir las líneas divisorias entre la arena, el mar y el cielo, y sólo ver un gran vacío negro que parece querer tragarte. Una boca gigante cuya respiración se confunde y esconde entre el sonido del ir y venir de las olas del mar.
Para mi sigue siendo lunes.

Volteo hacia la otra ventana.
Entre muchas líneas de nombres está el tuyo, y lo miro, tratando de encontrar a quien adoro y necesito, pero sólo consigo seguir viéndote a ti.
En verdad quiero hablarte, pero por más que busco no tengo nada que decirte.
Ya no hay misterios, no hay razones, no hay pretextos para buscar eso que ofreces, por que en realidad no ofreces nada. Eres como el mar a las dos de la mañana... confuso. Eres alguien cuya necesidad de mí se esconde y se interrumpe entre el cíclico ir y venir de sus instantes de soledad.

Es ya muy tarde.
Y yo ya no puedo quererte
aunque no lo parezca.

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