Se detuvo sobre su eje y dió una vuelta de 360 grados de forma lenta y pausada. Trataba de reconocer y contabilizar las cosas que ya conocía de sobra. La cartera dentro de la bolsa, las tarjetas de crédito dentro de la cartera, las deudas aun dentro de las tarjetas. Al parecer todo estaba ahí y aun así sentía que faltaba todo.
Tomó cerca de10 minutos para que se diera cuenta de que lo que faltaba era irrepetible, irrecuperrable, y sobre todo, muy dificil de aceptar, pero el insistente hueco entre sus costillas no podía estar equivocado.
El pánico empezo a tomar posesión de sus pensamientos y entre muchas otras opciones pensó en llamar a la policía, pero aun le quedaba algo de razón para darse cuenta de que sería inútil y sobre todo, absurdo.
No quedándole nada mas por hacer, se sentó en el suelo, se tapó la cara con ambas manos, y se puso a llorar como no había llorado en años, tal vez como no había llorado nunca. Siendo una persona demasiado exigente consigo misma, jamás se hubiera permitido hacer una escena como esa, …pero tuvo que reconocer que la situación lo ameritaba, vaya, no todos los días le roban a uno el corazón.
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